sábado, 25 de abril de 2009

De cuando Barack Obama cenó en el Museo de Antropología de la capital, en su muy difundida y esperanzadora primera visita a México.

Barack Obama vino al Distrito Federal(México), a cenar pato en mole amarillo principalmente(decir que vino a otras cosas es gastar palabras), y mientras iba de su sonrisa a su plato y de su plato a su boca, sabemos que miraba, acaso con interés, el sobreviviente Arte de todo aquello que la divina ignorancia de ciertos deleznables y brutos españoles se encargaron de sepultar debajo de sus vulgares iglesias. Aquellos nos trajeron sus iglesias, éste nos trae su indiscutible e innombrable sistema económico de dominación. Hay cosas que ni todo el oro de las minas ni el pato en mole amarillo pueden evitar. ¿Qué más debe ofrecer México para ser respetado?

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